Castañas asadas en La Granja: vuelve el sabor de Jerez
El tradicional puesto de castañas asadas vuelve a llenar La Granja de humo, carbón y uno de los olores más reconocibles del otoño jerezano.
Castañas asadas en La Granja: vuelve el sabor de Jerez
La temporada de castañas asadas ya ha comenzado en el barrio de La Granja, en Jerez de la Frontera. Desde hace más de 20 años, un tradicional puesto mantiene viva una de esas costumbres que anuncian la llegada del otoño a la ciudad.
El puesto, conocido entre los vecinos por su ambiente y su característico humo blanco, vuelve a encender su chimenea de carbón. Además, el olor de las castañas recién asadas empieza a formar parte del paisaje de La Granja durante estas semanas.

Más de dos décadas asando castañas en Jerez
Detrás de este tradicional puesto se encuentra El Pernía, castañero conocido por varias generaciones de vecinos. Su trabajo conserva una forma de preparar este producto que forma parte de la memoria gastronómica de Jerez.
De hecho, para muchos jerezanos, pasar por un puesto de castañas durante el otoño es mucho más que comprar un cucurucho. Es recuperar un olor, un sabor y una costumbre asociada a las tardes y noches más frescas.
Asimismo, las castañas asadas forman parte de esa pequeña gastronomía callejera que se disfruta especialmente cuando bajan las temperaturas. El carbón, el fuego y el sonido de las castañas al asarse completan una escena que vuelve cada año a las calles de la ciudad.

El carbón, uno de los secretos
El Pernía explica uno de los secretos para conseguir una buena castaña asada: utilizar un buen carbón y saber dónde realizar la característica rajita en la cáscara.
Ese pequeño corte permite que el calor penetre correctamente durante el asado. Además, ayuda a evitar que la castaña reviente mientras permanece sobre las brasas.
Por tanto, el resultado depende tanto del producto como de la experiencia de quien se encuentra detrás del fuego. Una buena castaña debe quedar hecha por dentro y mantener una textura agradable al comerla.
La castaña que se pela con facilidad
Para quienes conocen bien este producto, hay una prueba sencilla para saber si la castaña está en su punto. Una vez asada, debe pelarse con facilidad y presentar un interior adecuado para comerla.
Sin embargo, el momento de pelarla también puede guardar alguna sorpresa. Por eso, escoger bien las castañas antes de colocarlas sobre el carbón resulta igualmente importante.
Después llega el momento más esperado: abrir la cáscara, retirar la piel y disfrutar de su sabor característico. Incluso el toque de sal forma parte de una experiencia que muchos vecinos asocian directamente con el otoño jerezano.
El humo blanco vuelve a La Granja
Con su tradicional “tenderete” y la chimenea alimentada con carbón, el puesto vuelve a transformar una parte de La Granja durante la temporada de castañas.
Mientras tanto, el humo blanco se eleva sobre el puesto y el olor a castaña asada se extiende por los alrededores. Para quienes pasan cerca, resulta difícil no reconocer ese aroma tan particular.
Así, una temporada más, las castañas vuelven a ocupar su lugar en las calles de Jerez. Además, la tradición de El Pernía demuestra cómo pequeños negocios y puestos tradicionales siguen formando parte de la identidad cotidiana de los barrios.
En una ciudad acostumbrada a asociar sus sabores con productos como el vino y la gastronomía local, las castañas asadas también tienen su propio espacio. Y en La Granja, ese espacio lleva más de 20 años encendido al calor del carbón.



