Carlos I de Osborne da el salto del Brandy de Jerez al whisky

Osborne amplía la marca Carlos I con un single malt de malta española y una crianza ligada a soleras históricas de Jerez.

Carlos I de Osborne da el salto del Brandy de Jerez al whisky

Osborne amplía el universo de Carlos I con el lanzamiento de un nuevo single malt que lleva al whisky la experiencia de la compañía en los vinos y brandies de Jerez. La nueva referencia utiliza malta de cebada 100% española y completa su maduración en botas vinculadas a algunas de las soleras históricas de la firma.

El producto supone además la entrada de Carlos I en una categoría diferente al Brandy de Jerez. Sin embargo, la compañía mantiene como elemento central el vínculo con el patrimonio bodeguero del Marco de Jerez.

Seis años de doble maduración

Carlos I Single Malt desarrolla su crianza mediante dos etapas diferenciadas. Primero, el destilado permanece durante cuatro años en botas de aproximadamente 70 años de antigüedad.

Estas botas habían albergado durante décadas vinos de Jerez Oloroso y Amontillado de Osborne. Después, fueron utilizadas durante otros años para la crianza de Brandy de Jerez Solera Gran Reserva Carlos I.

Posteriormente, el whisky pasa dos años más en botas que habían contenido vinos VORS de Osborne. En concreto, se trata de las soleras de Amontillado 51-1ª y Oloroso Sibarita.

Además, esta segunda etapa incorpora el tradicional sistema de criaderas y solera. De este modo, la firma busca trasladar al nuevo destilado parte de la personalidad que caracteriza a las maderas utilizadas en la crianza de vinos y brandies de Jerez.

Un whisky elaborado entre Granada y El Puerto

El proceso comienza con malta de cebada 100% española. La materia prima se muele en Granada y, posteriormente, pasa a una fase de sacarificación con agua procedente del deshielo de Sierra Nevada.

Después, el mosto fermenta y el aguardiente se obtiene mediante una doble destilación en alambiques de cobre. El destilado viaja entonces hasta las Bodegas Osborne de El Puerto de Santa María.

Allí comienza la parte del proceso más vinculada al patrimonio jerezano. Primero se utilizan las botas de Carlos I y, posteriormente, las botas VORS seleccionadas para la segunda fase de maduración.

La madera como elemento diferencial

Osborne presenta el nuevo producto como un whisky Non-Age Statement, por lo que la edad no aparece como referencia principal en su etiquetado. En cambio, la selección de las botas adquiere un papel destacado.

La compañía conserva soleras de vinos y brandies premium, incluidas referencias VORS y RARE. Algunas de ellas cuentan con más de 30 o 40 años de vejez y tienen producciones especialmente limitadas.

Por ello, parte de ese patrimonio pasa ahora a formar parte de la identidad de Carlos I Single Malt. La propuesta busca diferenciar el whisky mediante una crianza directamente relacionada con las maderas utilizadas históricamente por Osborne.

Un perfil marcado por la crianza jerezana

El resultado presenta un color ámbar dorado y aromas de ciruelas pasas, frutas confitadas, chocolate y madera. Asimismo, aparecen matices de especias, frutos secos y fruta madura.

En boca ofrece un perfil suave y equilibrado. Finalmente, el acabado mantiene una marcada presencia de los matices asociados a su crianza en botas de vinos y brandies de Jerez.

La visión de Marcos Alguacil

Marcos Alguacil, Master Blender y enólogo de Osborne, sitúa la elección de las botas en el centro del proyecto. Según explica, el objetivo era crear un whisky con personalidad propia y alejado de fórmulas ya conocidas.

Así, Carlos I traslada una parte de la experiencia acumulada por Osborne en sus bodegas a un destilado diferente. La operación conecta la tradición de Jerez con una categoría internacional como el whisky.

El lanzamiento amplía de este modo la colección de Carlos I, cuya trayectoria está vinculada históricamente al Brandy de Jerez. Al mismo tiempo, incorpora una nueva vía para proyectar fuera del Marco de Jerez el conocimiento desarrollado durante generaciones en torno a las botas, las soleras y la crianza.

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