Los Ratones de González Byass: La Leyenda del Pedro Ximénez y su Pequeña Escalera
Descubre la curiosa tradición de la bodega jerezana donde los roedores disfrutan de una copa de vino dulce
En el corazón de Jerez de la Frontera, existe una historia que parece sacada de un cuento de hadas, pero que es una realidad palpable para quienes visitan la emblemática Bodega González Byass. Se trata de los famosos ratones que beben vino, una tradición única que se ha convertido en uno de los mayores atractivos del turismo enológico en España.
El origen de una tradición centenaria
Todo comenzó con la figura de José Gálvez, un antiguo capataz de la bodega que sentía una curiosidad especial por los pequeños habitantes que correteaban entre las botas de roble. Gálvez observó que los ratones se sentían atraídos por el aroma del vino dulce, concretamente por el Pedro Ximénez (PX), conocido por su alto contenido en azúcar y su textura densa.
Para facilitarles el «acceso», el capataz ideó un sistema ingenioso: colocó una pequeña escalera de madera apoyada en una copa de vino tipo catavino. De esta forma, los ratones podían subir cómodamente para deleitarse con el preciado líquido jerezano.
¿Por qué los ratones beben vino en Jerez?
Aunque pueda parecer extraño, este fenómeno tiene una explicación que mezcla la costumbre con la genética de estos animales:
-
Atracción por el azúcar: El vino Pedro Ximénez es uno de los más dulces del mundo, lo que lo hace irresistible para los roedores.
-
Herederos de la costumbre: Sorprendentemente, los descendientes de aquellos primeros ratones siguen apareciendo hoy en día en la bodega, manteniendo viva la «tradición» iniciada hace décadas.
-
Espectáculo para el visitante: Actualmente, la escalerilla y la copa siguen situadas junto a una de las botas, permitiendo que los turistas sean testigos de este curioso ritual si tienen la suerte de ver a los pequeños comensales.
Un icono de González Byass y el Tío Pepe
Esta anécdota ha reforzado la imagen de González Byass como una bodega que respeta su historia y sus leyendas. Los ratones bodegueros se han vuelto tan virales que son una parada obligatoria en el recorrido por la bodega de Tío Pepe.
«No es solo una leyenda urbana; es un gesto de humanidad y convivencia que forma parte del ADN de nuestras bodegas», afirman los guías locales.
Si estás planeando una ruta de vinos de Jerez, no olvides buscar la pequeña escalera de madera. Es el recordatorio de que, en las bodegas españolas, incluso los habitantes más pequeños saben apreciar la calidad de un buen vino de solera.




