El Museo Carmen Thyssen Málaga descubre la faceta más desconocida de Julio González con 26 obras
La exposición reúne pinturas, dibujos y una escultura del artista barcelonés gracias a la colaboración del Museo Reina Sofía.
El Museo Carmen Thyssen Málaga descubre la faceta más desconocida de Julio González con 26 obras
El Museo Carmen Thyssen Málaga ha presentado este jueves 22 de octubre la exposición ‘Julio González, pintor y dibujante’, una muestra que recupera la faceta menos conocida de uno de los grandes renovadores de la escultura del siglo XX. La Sala Noble del Palacio de Villalón reúne 26 obras del artista barcelonés, entre pinturas, dibujos y una escultura. Además, la exposición coincide con el 150 aniversario de su nacimiento y permanecerá abierta hasta el 17 de enero de 2027.
La propuesta reúne 11 pinturas, 14 dibujos y una escultura, todas procedentes del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. De este modo, el museo malagueño ofrece una mirada diferente a la trayectoria de un creador reconocido internacionalmente por sus innovaciones en el trabajo con hierro.
La directora artística del museo, Lourdes Moreno, ha presentado la exposición, que constituye la última incorporación a su programación expositiva de 2026. Asimismo, ha destacado la importancia de recuperar una producción artística que ha recibido mucha menos atención que las esculturas de González.
Un escultor que comenzó su carrera como pintor
Julio González nació en Barcelona en 1876 y falleció en Arcueil, Francia, en 1942. Aunque su nombre está estrechamente ligado a la transformación de la escultura moderna, sus primeras aspiraciones artísticas estuvieron relacionadas con la pintura.
El artista se formó inicialmente en el taller de metalistería de su padre, situado en la Rambla de Cataluña. Después, en 1900, se trasladó a París junto a su hermano Joan para desarrollar una carrera como pintor. Sin embargo, la muerte de su hermano en 1908 marcó profundamente su trayectoria personal y creativa.
Posteriormente, González comenzó a incorporar de manera creciente los metales a su producción artística. Su experiencia con la soldadura autógena, aprendida durante la Primera Guerra Mundial en los talleres de Renault, resultó decisiva para sus investigaciones escultóricas.
También mantuvo una relación artística con Pablo Ruiz Picasso, especialmente relevante durante los años treinta. Su lenguaje creativo recibió influencias del cubismo, aunque exploró igualmente otras corrientes presentes en el arte europeo de su tiempo.
Once pinturas y catorce dibujos para recorrer su evolución
La exposición permite conocer las distintas etapas de la pintura de Julio González. En concreto, el recorrido comienza con sus trabajos más tempranos, vinculados al simbolismo francés y realizados hasta el final de la Primera Guerra Mundial, en 1918.
Después, durante aproximadamente la década siguiente, su obra se acercó al noucentisme catalán, una corriente que recuperaba el equilibrio formal y determinados ideales clásicos. En esta etapa, las figuras femeninas y los paisajes mediterráneos adquirieron especial protagonismo.
Además, muchas de aquellas pinturas presentan formatos reducidos y composiciones de carácter armónico. Estas obras muestran una sensibilidad artística diferente de la que suele asociarse con sus esculturas de hierro.
A partir de 1928, su actividad pictórica se volvió más esporádica. Sin embargo, el dibujo mantuvo un papel esencial en su proceso creativo, especialmente como herramienta para explorar las formas que posteriormente trasladaría a sus esculturas.
Así, los visitantes pueden observar cómo determinadas composiciones sobre papel anticipan soluciones que González desarrolló después en hierro o bronce. La exposición establece una relación directa entre sus distintas disciplinas artísticas.
‘Daphné’, la escultura que conecta las dos facetas del artista
Entre las 26 piezas seleccionadas destaca ‘Daphné’ (1937), la única escultura incluida en la muestra. Su presencia permite relacionar las investigaciones pictóricas y gráficas de González con la disciplina que le proporcionó reconocimiento internacional.
La selección incluye también obras que reflejan sus aproximaciones al cubismo, al surrealismo y a la abstracción. De hecho, sus dibujos permiten comprender cómo experimentaba con las líneas, los volúmenes y la representación del cuerpo humano.
Por otra parte, la exposición aborda la evolución de las vanguardias españolas a través de un artista que desarrolló buena parte de su trayectoria en París. González participó en la renovación de los lenguajes artísticos sin abandonar completamente las referencias figurativas y clásicas.
La colaboración del Museo Reina Sofía hace posible la muestra
Las 26 obras expuestas pertenecen a los fondos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Su participación ha permitido reunir en Málaga una selección dedicada específicamente a la pintura y al dibujo del artista.
Estas piezas llegaron a la colección del museo madrileño gracias a la donación realizada en 1973 por Roberta González, hija del escultor. Además, el proyecto cuenta con la colaboración de la institución que dirige Manuel Segade.
Durante la presentación, Lourdes Moreno ha explicado que el objetivo es recuperar una faceta prácticamente desconocida de González. La directora artística ha recordado que su reconocimiento crítico llegó de manera tardía, especialmente si se compara con el alcanzado por otros escultores como Brancusi o Calder.
Asimismo, Moreno ha situado esta exposición dentro de la línea del museo dedicada al estudio de las vanguardias españolas. Anteriormente, la institución había abordado la obra de artistas como Rafael Canogar, Luis Feito y Juana Francés.
Hasta el 17 de enero de 2027 en Málaga
‘Julio González, pintor y dibujante’ puede visitarse desde el 22 de octubre de 2026 hasta el 17 de enero de 2027 en la Sala Noble del Museo Carmen Thyssen Málaga, situado en el Palacio de Villalón.
La muestra permite descubrir una producción artística menos divulgada que su escultura. Al mismo tiempo, ofrece una perspectiva sobre la evolución de las vanguardias europeas y el papel que desempeñaron el dibujo y la pintura en la creación escultórica contemporánea.
Julio González falleció en 1942 mientras trabajaba en una segunda versión de su conocida escultura ‘Montserrat’, que quedó inacabada. Su legado, conservado en importantes colecciones museísticas, continúa siendo una referencia para comprender la transformación de la escultura durante el siglo XX.



