El fascinante origen de la historia de Jerez de la Frontera: Los secretos ocultos bajo el suelo de la ciudad
Las últimas investigaciones arqueológicas y los enigmas de Asta Regia reescriben el pasado de una de las grandes joyas de Andalucía
Más allá de su reconocimiento internacional por el vino, el flamenco y los caballos, el subsuelo de la campiña atesora un legado arqueológico de proporciones monumentales. La historia de Jerez de la Frontera es un crisol de culturas donde fenicios, romanos y musulmanes dejaron una huella imborrable. Sin embargo, estudios e investigaciones recientes están demostrando que el origen de Jerez es mucho más antiguo y complejo de lo que reflejaban los libros de texto tradicionales.
Desde los misterios enterrados de la mítica civilización tartésica en los alrededores del término municipal, hasta los recientes hallazgos en pleno centro urbano sobre su fisonomía islámica, el patrimonio histórico de Jerez se consolida como un atractivo de primer orden para investigadores y amantes de la arqueología.
Asta Regia: El tesoro tartésico y romano que aguarda su momento
A escasos once kilómetros del centro urbano, en la barriada rural de Mesas de Asta, se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos no excavados más importantes de Europa: Asta Regia. Este enclave estratégico, que estuvo situado junto al antiguo Lago Ligustino en la desembocadura del Guadalquivir, es una pieza clave para entender la historia de Jerez de la Frontera.
Los escaneos con tecnología 3D y georradar han desvelado datos asombrosos:
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Estructuras masivas: Bajo las tierras de cultivo descansan restos de teatros, murallas y un gran puerto de la época romana.
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Cuna de civilizaciones: Las prospecciones constatan asentamientos que van desde la Edad del Bronce hasta el fin de la época tartésica, evidenciando que fue una gran metrópolis comercial milenios antes de la fundación del núcleo actual de la ciudad.
La muralla islámica: Nuevas pruebas sobre el «Sharish» medieval
Si bien Asta Regia representa el pasado remoto, el casco antiguo de la ciudad sigue ofreciendo sorpresas sobre su fisonomía andalusí. Investigaciones históricas recientes han arrojado luz sobre el entramado de la muralla medieval que protegía a la antigua Sherish.
Los últimos análisis documentales y arqueológicos sugieren la existencia de un cerco amurallado primitivo en torno al siglo IX, anterior y menor al perímetro que hoy conocemos. Este núcleo original sitúa los restos urbanos habitados más antiguos en la zona del majestuoso Alcázar de Jerez y la colindante callejuela del Muro, expandiéndose posteriormente hacia las collaciones de San Dionisio y San Marcos.
Un patrimonio histórico que define la identidad jerezana
El viaje cronológico de la ciudad da un salto definitivo en el año 1264, cuando Alfonso X el Sabio reconquista la plaza de manera definitiva, incorporando el apelativo «de la Frontera» un siglo después debido a su condición de límite geográfico con el Reino Nazarí de Granada.
El florecimiento comercial del siglo XV, sumado a la llegada de los comerciantes ingleses en los siglos posteriores para internacionalizar el comercio del Sherry, terminaron de esculpir la arquitectura monumental de calles señeras como la calle Larga o la Plaza de la Asunción.
Reflexión del historiador: «La historia de Jerez de la Frontera no es estática; cada excavación y cada estudio con tecnología moderna en intramuros nos demuestra que la ciudad todavía guarda secretos capaces de redefinir el mapa arqueológico del sur de Europa».
Hoy en día, el desafío de las administraciones radica en seguir desenterrando este pasado dorado para convertir los yacimientos latentes en pilares del turismo cultural y de la divulgación histórica.




