Investigadores andaluces combinan oro y jengibre para combatir bacterias resistentes a los antibióticos

Las universidades de Córdoba y Sevilla desarrollan nanopartículas antibacterianas mediante un proceso sostenible que ha demostrado resultados prometedores en laboratorio.

Un equipo de investigadores de las universidades de Córdoba y Sevilla ha desarrollado nanopartículas antibacterianas que combinan oro con extractos de jengibre y galanga. Los ensayos de laboratorio han demostrado que estas diminutas partículas pueden penetrar en bacterias infecciosas y frenar su crecimiento. El hallazgo abre una nueva línea de investigación para desarrollar tratamientos alternativos frente a la resistencia a los antibióticos.

El proyecto utiliza compuestos naturales de dos plantas conocidas por su uso como especias. Además, propone un procedimiento de fabricación más sostenible, que reduce la necesidad de determinados reactivos químicos. El resultado es un líquido rojizo que contiene partículas de oro dispersas, prácticamente imposibles de distinguir a simple vista.

La investigación aparece publicada en la revista científica Pharmaceutics. Sin embargo, sus resultados corresponden todavía a experimentos de laboratorio, por lo que no constituyen un tratamiento disponible para pacientes.

Unas partículas de oro 10.000 veces más pequeñas que un cabello

Los científicos han conseguido fabricar nanopartículas con un núcleo de aproximadamente seis nanómetros. Su tamaño es unas 10.000 veces inferior al grosor de un cabello humano. Precisamente, esa dimensión facilita su interacción con los microorganismos estudiados.

Para obtenerlas, los investigadores utilizaron una sal de oro y extractos acuosos de jengibre (Zingiber officinale) y galanga (Alpinia galanga). Ambas plantas poseen rizomas, unos tallos subterráneos que contienen sustancias con propiedades antibacterianas.

Los componentes vegetales permiten transformar el oro disuelto en partículas diminutas y contribuyen a mantenerlas separadas. De este modo, el procedimiento reduce el empleo de sustancias químicas utilizadas habitualmente en otros métodos de fabricación.

Además, los investigadores comprobaron que las preparaciones conservaron su estabilidad durante el mes de seguimiento realizado en laboratorio.

El efecto caballo de Troya contra las bacterias

El equipo analizó la actividad de los nuevos compuestos frente a dos microorganismos: Escherichia coli y Staphylococcus aureus. La primera bacteria puede provocar infecciones intestinales y urinarias. La segunda, conocida como estafilococo dorado, está relacionada con infecciones cutáneas y enfermedades adquiridas en hospitales.

Los científicos observaron que las nanopartículas podían entrar en contacto con las bacterias y alcanzar su interior. Así, los compuestos alteraban procesos esenciales para su funcionamiento y dificultaban su supervivencia.

La investigadora de la Universidad de Córdoba Rosa María Giráldez, autora del trabajo, compara este mecanismo con un caballo de Troya. Según explica a la Fundación Descubre, el tamaño reducido de las partículas facilita su acceso a los microorganismos y permite alterar su maquinaria interna.

Además, las observaciones mediante microscopía electrónica mostraron diferencias entre las bacterias tratadas y las que no habían recibido los compuestos.

La combinación de oro y galanga ofrece los mejores resultados

Los investigadores compararon cuatro preparaciones: extracto de jengibre, extracto de galanga y las respectivas combinaciones de cada planta con oro. Todas mostraron actividad antibacteriana en las condiciones estudiadas.

Sin embargo, la combinación de oro y galanga obtuvo los mejores resultados globales, especialmente frente al estafilococo dorado. El extracto de galanga utilizado por separado también presentó una actividad destacada.

Por otra parte, las nanopartículas elaboradas con jengibre mostraron resultados especialmente favorables frente a E. coli. Los ensayos confirmaron que la eficacia variaba según el preparado y la bacteria analizada.

Estas diferencias permiten orientar futuras investigaciones hacia formulaciones específicas. No obstante, todavía será necesario comprobar su eficacia y seguridad fuera de los experimentos realizados.

Una fabricación más sostenible y accesible

La investigación también persigue simplificar la producción de nuevos agentes antibacterianos. Para ello, el equipo ha desarrollado un método que utiliza agua, extractos vegetales y una sal de oro como materiales principales.

Además de reducir determinados reactivos químicos, el procedimiento busca facilitar una elaboración sencilla y de coste contenido. Los investigadores consideran que esta característica podría resultar útil en territorios con dificultades para acceder a medicamentos.

La estabilidad de las preparaciones durante un mes constituye otro de los resultados relevantes. Así, el equipo plantea estudiar tanto su distribución ya elaborada como la posibilidad de preparar los componentes en el lugar de utilización.

Sin embargo, estas aplicaciones siguen siendo objetivos de investigación. El estudio no demuestra todavía que las nanopartículas puedan sustituir a los antibióticos utilizados actualmente en medicina.

La resistencia a los antibióticos, un desafío sanitario

La búsqueda de nuevos tratamientos responde al avance de la resistencia bacteriana a los antibióticos. Este fenómeno aparece cuando determinadas bacterias dejan de responder a medicamentos que anteriormente resultaban eficaces.

La Organización Mundial de la Salud considera esta resistencia una de las grandes amenazas para la salud pública. Además, advierte de la necesidad de desarrollar nuevas herramientas para combatir las infecciones y promover una producción farmacéutica más sostenible.

En este contexto, el trabajo de las universidades andaluzas explora una alternativa basada en la nanotecnología y los productos naturales. Su principal aportación consiste en demostrar actividad antibacteriana mediante un sistema de fabricación relativamente sencillo.

Los investigadores estudiarán ahora sus efectos en animales

El equipo tiene previsto ampliar los ensayos a otras bacterias y evaluar los efectos de estos nanosistemas en animales. También pretende estudiar qué sustancias concretas del jengibre y la galanga aportan mayor actividad antibacteriana.

Asimismo, los científicos quieren comprobar si esos componentes aislados funcionan mejor al incorporarlos directamente a las partículas de oro. Otra línea de trabajo contempla utilizar nuevos productos naturales mediante el mismo procedimiento.

La investigación ha contado con financiación de la Junta de Andalucía a través de un proyecto de excelencia y con el apoyo de la Universidad de Sevilla.

Los resultados publicados en Pharmaceutics constituyen, por ahora, una prueba experimental. Su posible aplicación médica dependerá de nuevas investigaciones que permitan determinar su seguridad y eficacia en organismos vivos.

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